viernes, 22 de julio de 2011


Escuchar Serú siempre, pero siempre, te regala algo nuevo. Se acabó ese juego que te hacía feliz. Feliz... así me siento. Todo lo que no funciona, lo que falta, lo que no me gusta en mi vida, sigue estando, pero parece tanto más chico. Y todo lo que para muchos otros no pesa en la balanza, las pequeñas cosas, son de pronto gigantes. Y así todo lo bueno pesa más en la balanza. Me doy vuelta y veo a todo mi alrededor cosas hermosas, donde quiera que sea. Veo detalles insignificantes en las personas, que a mis ojos son de lo más valiosos. Camino y siento lo que antes, sonrío, y si no me gusta lo que veo en el espejo, le saco la lengua a mi reflejo y sigo adelante. La vida está siendo mi juego por un rato. Sé que puede cambiar en cualquier momento, que no puede seguir así, pero mientras tanto, me gusta y mucho. Ahora sí, me di cuenta de algo. Algo un tanto increíble para mí, tal vez. Creo que estoy siendo optimista. (Sí, el optimismo es muy raro en mí). Tal vez no sea el optimismo regular al que todos están acostumbrados, pero, a mi manera, lo es. En mi interior siento que todo está tomando su rumbo, me acuerdo de cuando Elvis movió la pelvis (?) y me di cuenta de otra cosa, école. Dos, por cierto. Una, que la vida es esto, me di cuenta de que estoy viviendo, de que la vida no es otra cosa. La segunda va de la mano con la primera. Estoy esperando menos. Si la vida es esto... ¿por qué vivimos a la espera de algo más? Quien sabe, por algo somos humanos.

Dios, a veces uno arma un drama por algo tan chico. Estás todo el día pensando, y si no lo hacés, tenés presente una suerte de malestar que no te abandona, todo por hechos que rozan lo insignificante. Casi sin vida vos te llevaste el corazón de los que aman. Agh (el agh suele remplazar a muchas cosas, en este caso, a un suspiro), que voz hermosa la de Lebón. Y mi actuación ya no pudo seguir. Empiezan los cambiazos de tema y la pérdida de hilo en lo que digo. Me jode mucho que las personas no se

concentren cuando se les intenta enseñar algo. Mucho más cuando ese algo les interesa. Si así son con lo que te

gusta, ¿qué le queda a lo demás, hermano? Y es increíble el tiempo que puede perderse en cualquier tipo de enseñanza con la falta de atención. Otra cosa que no entiendo es qué interés tiene una mina en hacer lo siguiente. Dejar saludos a completas extrañas vía Internet diciendo cosas como: "Besito, hermosa". ¿Por qué digo de dos minas (hablando siempre de heterosexuales)? Porque de un hombre lo puedo llegar a entender, pero a lo que voy es que me parece ridículo eso siendo que no tenés intenciones de entablar una conversación, ni saludarías a esa persona personalmente, ni nada. No existe una escuela que enseñe a vivir (por suerte, que aburrido sería). Cambiemos. ¿Existe el perdón? Mi cabeza me dice que sí, pero a la vez (y ojo, hablo de casos extremos) algo en mí me impide creer en el perdón para determinadas cosas. Es decir, ¿la gente cambia? ¿Hay perdón para alguien que asesinó a un nene? ¿Al hijo de alguien, el hermano, el amigo? No sé. A otra cosa. ¡Tengo que dejar de posponer todo hasta el último momento! Después ando siempre nerviosa. No me gusta esa palabra. Y pensar que uno piensa en las cosas como si fueran a marcar un gran cambio repentino. ¿Qué se sentirá envejecer? Y en realidad es algo tan paulatino que no va a haber un momento de revelación en el que digas "oh, soy viejo, esto es sensacional/apesta/raro". Simplemente pasa. Y si lo digo con total convicción, claro, es porque soy Benjamin Button. No me copó demasiado la película, pero reconozco que hacer que Brad Pitt no se parta solo (al menos por un rato) no ha de haber sido un trabajo fácil.



El 20 de julio de 2011 me visto por primera vez de clown. Tener en cuenta. Otra cosa, again. Uno vive hablando de cosas que son "más (loquesedigaenelmmomento) que la mierda". ¿Será que la mierda está lejos? ¿Será que la mierda es muy fea? (ah, eso sí). Pero hay cosas como "tengo más frío que la mierda"... ¿eso quiere decir que la materia fecal pasa frío? "Sos una mierda de persona". Eso se puede codificar, claro, como una persona que es producto de desecho del ser humano. Todo eso, claro, si es que me voy a encargar de destruir a todas y cada una de las metáforas, incluso a las más cotidianas de ellas.

Nada más por hoy (a menos que...).

¡Hasta la vista!

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